es
DIGITAL EXPERIENCE

Clubhouse y la fiebre del oro

LLYC
por
9 febrero 2021
Clubhouse

Clubhouse es una nueva red social basada exclusivamente en el audio, en la que todo el mundo quiere estar a pesar de que no puedes escribir, ni subir fotos o videos; solo escuchar. Y si tienes algo que decir, también hablar. El concepto puede parecer simple, pero lo cierto es que esta exclusiva app -disponible de momento solo para iOS por invitación- está provocando que cada vez más personas se sientan atraídas por la simplicidad de su propuesta y el potencial de la voz. Sin embargo, el concepto dista mucho de ser nuevo.

A principios de la década de los 90 comenzó a funcionar en España un servicio telefónico denominado Party Line que permitía mantener conversaciones simultáneas (habitualmente anónimas) con hasta diez personas durante las 24 horas del día. El éxito fue instantáneo y muchos copiaron con éxito el modelo, aunque el alto coste de las llamadas provocó algún ataque al corazón y el consiguiente declive del servicio.

Sus creadores no lo sabían entonces pero habían plantado la semilla de lo que serían las redes sociales mediante la creación de una forma totalmente nueva de comunicarnos y relacionarnos que terminó de explotar con la llegada de internet: primero con los chats de IRC, más tarde con los servicios de mensajería que culminaría con la aparición de las redes sociales tal y como las conocemos hoy. 

¿Necesitamos otra red social?

Es posible que pensemos que no necesitamos ninguna red social más, que ya tenemos sufiente esclavitud con las stories,  las fotos dopadas de Instagram o la bronca constante de Twitter. Puede que creamos que no tenemos ninguna necesidad de una nueva plataforma en la que subir el último baile de Tik Tok o enseñar lo bien que jugamos al Fortnite a través de Twitch

Pero lo que propone esta nueva red social es tan innovador como sencillo: hablar con gente normal con la que compartimos gustos y aficiones. Así de simple es lo que, al menos de momento, plantea Clubhouse. 

La posibilidad de hablar y escuchar dentro de salas temáticas moderadas, cuyo contenido es efímero, es la base de Clubhouse y el motivo principal de que esta aplicación basada en el audio se haya puesto de moda y tenga una interminable lista de espera para conseguir una de sus tan exclusivas invitaciones por las que la gente está incluso dispuesta a pagar para saltarse la cola.

Otra de las características esenciales de Clubhouse es el carácter efímero de las conversaciones ya que cuando se cierran las salas su contenido no se almacena, al menos de momento, y está prohibido grabar o transcribir las conversaciones a no ser que los moderadores lo hayan permitido expresamente. Esto abre un melón interesante que pone en cuestión el papel de los periodistas en esta red y la posibilidad de usar las conversaciones como fuente de noticias, algo que ocurre en el resto de redes sociales, especialmente en las más nuevas.

Los primeros pasos en Clubhouse

La primera vez que entras en la aplicación la sensación es un tanto confusa ya que no encontraremos ningún sitio en el que subir una foto o un video. Tampoco podremos escribir nuestra opinión acerca de un tema sobre el que nadie nos ha preguntado o responder con un gif de minions y gatitos. En clubhouse solo puedes ingresar en las denominadas “rooms” temáticas como oyente y, si el moderador te lo permite, participar en la conversación siguiendo una etiqueta que, entre otras cosas, te obliga a “levantar la mano” para poder tomar la palabra. 

También puedes crear tus propias habitaciones, públicas o privadas, e invitar a tus seguidores a participar, o abrirlo para que cualquier persona pueda asistir como oyente. Existen también los denominados “clubs” que no son más que agrupaciones de salas temáticas con normas propias en las que puedes ingresar cuando uno de los administradores te lo permita. Por lo demás, funciona como otras redes sociales, es decir, puedes seguir a gente o temáticas que te interesan y recibir notificaciones cuando se vayan a abrir salas en las que estás interesado o el moderador es alguien a quien sigues. 

La fiebre del oro

Uno tiene la sensación de estar dentro de una jaula de grillos en la que es fácil perderse entre las salas creadas por unos usuarios que se sienten un poco como los pioneros en la fiebre del oro. Saben que puede haber algo de valor enterrado y se dedican a crear salas y clubes de manera casi compulsiva con la esperanza de dar con una veta escondida y crear una comunidad fiel, y activable, de seguidores.

Lo cierto es que es posible encontrar, debajo de esa espuma de oportunistas del like, conversaciones de alto valor con personas que tienen verdaderamente cosas interesantes que aportar. También hay algunas voces “famosas” que se asoman a la app con la intención de replicar el éxito conseguido en otras redes sociales sin adaptarse a un formato que requiere un lenguaje, y una estrategia, diferente. 

¿Qué oportunidades tienen las marcas con Clubhouse?

La aplicación está pensada para personas y no para marcas, lo cual no significa que no haya sitio para ellas.  De hecho, están proliferando perfiles de compañías y medios de comunicación aunque luego son otros moderadores los que capitalizan la conversación. Es innegable que hay un camino interesante por recorrer que, probablemente, afecte también al propio modelo de negocio de Clubhouse. 

No es casualidad que la compañía esté valorada en más de 1000 millones de dólares con los cerca de 2 millones de usuarios que ha conseguido alcanzar desde que en Mayo de 2020 diera sus primeros pasos. Sin duda, esta cifra se disparará cuando la aplicación esté también disponible para Android y pase a un modelo abierto. Otras redes sociales como Twitter han querido adelantarse copiando el concepto de Clubhouse integrando un nuevo servicio denominado “Spaces”.

Es innegable que estamos en una auténtica revolución de la voz como demuestran el crecimiento imparable de los podcast y de asistentes como Alexa, Google o Siri, así que no es de extrañar que alguien haya unido los puntos y se haya lanzado a crear una red social en la que solo se puede hablar, ni más ni menos.

Luis Martín Perez
Director del área Digital de LLYC
Doble Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad San Pablo CEU (Madrid) y MBA en Gestión de Empresas de Comunicación por IESE/Universidad de Navarra. Durante más de 16 años ha desarrollado su carrera en el Grupo COPE donde ha sido Subdirector de Informativos y Responsable del área Digital. Como CDO se ha especializado en la creación y edición de contenidos a través de nuevos formatos y tecnologías en todos los canales digitales, así como en el desarrollo y aplicación de estrategias de distribución. En LLYC ha llevado cuentas como Amazon,  Repsol, Calidad Pascual, Unicaja o Enagas.